Cuentos de un alma confinada

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1 año 2 meses antes - 1 año 2 meses antes #263367 por mcalva
Respuesta de mcalva sobre el tema Cuentos de un alma confinada
La humedad de la noche, el sonido de las olas y el calor se convierten en cosas comunes en estas fechas en las que todos corremos en busca de esa felicidad de plástico que anuncian en la mal llamada caja boba. La caja es muy lista y los bobos somos nosotros.

Todos abandonamos la comodidad de nuestra cueva familiar para aventurarnos en la naturaleza, naturaleza? algunos en grandes moles de cemento que emulan el lugar donde vivimos y otros en unas poblaciones costeras infra dimensionadas y sin casi servicios básicos por la afluencia masiva de aves de paso.

La gente madruga, a veces más que el resto de año para reservar la orilla de la playa plantando parasoles, compran en supermercados que tienen unos precios que podrían ser de Estocolmo, preparan la comida y bajan con la prole al tan ansiado mar.Con suerte lo encontrarán y encontrarán su parasol en medio de la marabunta y si alguien no lo ha tirado ya. Da igual porque todos no caben en la diminuta sombra de un parasol así que se colocarán ahí y a base de machacar con música veraniega a los vecinos, la misma música que ponían a los presos de Guantánamo, se irán expandiendo como hongos hasta obtener sus 5 metros cuadrados de gloria.

Después de unas remojadas en las aguas del Ganges, y no, no es un error geográfico, “Ala, tos pa casa que se hace tarde”. ¿Tarde para qué?

Aquí es cuando el "pater familiae" (especie en extinción) con la excusa de que ha visto a Pepe, mañana será Juan y al otro Antonio se acerca al templo playero, el chiringuito. Ese lugar donde las pretendidamente astutas hordas de maridos se escaquean de ayudar a sus esclavas mientras toman cerveza de barril a precio de Dom Pèrignon para llegar al apartamento de 50 m un poco pasaditos ya, a mesa puesta y niños duchados y comidos.

Mientras la “parienta” friega los platos, el marido duerme la pseudo mona en el sofá y se levanta de mal humor porque los niños no han hecho mas que darle por saco en toda su “merecida siesta”. ¡Me bajo a tomar un café!

¡Hora del paseo! Los paseos marítimos se convierten en los intercambiadores del Metro de nuestras ciudades y para no abandonar las costumbres hacemos que en las horas punta se llenen de personas. Algunas, medio despelotadas con chanclas y bañadores dolorosos a la vista. Otros, los provincianos entraditos en años cargados de joyerío y vestidos de verano según versión de algún gran almacén que sale mucho por la caja no tan boba. A todo ello los niños corriendo y saltando y metiendo sus bicicletas y sus mamíferos carnívoros domésticos y peludos entre las piernas de los transeúntes.

Si, se me olvidaban los tres perros de la familia, esos que ladran a todas horas como sus dueños y hacen sus necesidades en cualquier parte.
Aquí tengo un dilema existencial porque todos los “amitos” de perrito dicen limpiar las cacas de su animalito, pero entonces …. De quien son las que me encuentro a diario en la calle ¿de sus hijos? ¿suyas? Alguien miente y yo no tengo perro.

A todo esto, las temperaturas no han bajado y la humedad sigue subiendo al mismo ritmo que el sudor chorrea. Los efluvios de humanidad nos invaden y los intentos de disimularlos nos marean.

Tranquilos, ha llegado la hora de hacer cola en algún tugurio para cenar unos “pescaditos fritos riquísimos” ¿Riquísimos? ¡Si deben estar fritos en aceite usado de tractor amarillo! ¡To late!

Bueno, vamos pal apartamento que ya es tarde e igual alguien tiene retortijones de los pescaditos. Hora también de hacer recuento de lo bien que te lo has pasado hoy. ¡Ay, Si no fuera por estos días la vida sería una mierda!  ¡Yupiiii, aun te quedan catorce días de paraíso! ¡Que pena que no hayan podido venir los suegros!

Y por fin Ha llegado la hora de meterse en la cama, sudando, con la humedad al 90 por ciento, la cama mojada, recibiendo el molesto aire del ventilador. Con esas ventanas abiertas que dejan entrar al sol a las seis de la mañana, y los mosquitos a cualquier hora, que te despierta sin misericordia después de una noche de castigo.Levántate y vete a la playa a plantar el chiringuito y recuerda la eterna contribución de Puturrú de Fuá a la cultura nacional …………… recordando cada día
lo que mi abuela decía:

No te olvides la toalla
cuando vayas a la playa,
wo wo, sha la la, ye ye ye ye
no te olvides la toalla
cuando vayas a la playa,
wo wo, sha la la, ye ye ye ye
no te olvides la toalla
cuando vayas a la playa,
wo wo, sha la la, ye ye ye ye
wo wo, sha la la, ye ye ye ye.
wo wo, sha la la.

"El cordero siempre ha creído que su problema era el lobo, sin darse cuenta de que quien lo lleva al matadero es el pastor y que quien se lo come es un borrego como él"
Última Edición: 1 año 2 meses antes por mcalva.
El siguiente usuario dijo gracias: FALCATA

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